Mientras en el distrito que domina Scioli se debate en las Cámaras la prohibición de fumar en lugares cerrados, un humo invade la Ciudad de Buenos Aires producto de una intensa quema que genera malestar en los ojos y en el olfato de los porteños. Quizá sea ese mismo humo el que impide al Gobierno ver situaciones que se suceden a menudo y a las cuales le dan la espalda quitándole importancia.
La suba de los precios por el paro agrícola dejó los precios clavados que no serán retrotraídos a valores anteriores y, para colmo, seguirán subiendo producto de una cultura neo-garca de comerciantes y dirigentes inescrupulosos.
Ese mismo humo que disminuye la visibilidad es aquel que parece haber afectado a los miembros del Tribunal de Disciplina de la A.F.A. en su constante aplicación del reglamento según el color y el peso de la camiseta en cuestión.
River Plate fue castigado con el cierre de su popular por dos partidos pero los delincuentes que matan por poder, droga y dinero se alojaron en la platea y “alentaron” al equipo mientras Aníbal Fernández festejó ese supuesto avance de man-dar a la hinchada a los lugares destinados con asientos.
Esa misma humareda parece ser la que ahora podría devolverle puntos a Chicago y Almirante luego que D´Elía recomendase la quita en torneos diferentes con el simple propósito de beneficiar a Racing, equipo que debería sufrir descuento por la suspensión de su partido con Estudiantes.
Es increíble como un deporte puro como el que se ve semana a semana en E.De.B.A. puede verse tan influenciado y usarse con fines políticos sobre la base del poder y el dinero que mueve a sus espaldas. ¿O es casualidad que los grandes equipos de Argentina definan su clasificación a la Copa Libertadores en sus estadios y enfrentando al rival más débil de la zona?
Muchos estarán esperando que soplen vientos fuertes y este humo insoportable deje la ciudad para no tener problemas en los ojos o en la garganta. Claro que no se dan cuenta que la real solución es que el humo no exista en vez de buscar otros lados.
Metáfora al margen, la Argentina siempre fue un país que se caracterizó por buscar el viento en lugar de apagar el incendio.
Cierto es que bajo la órbita dirigencial moderna “todo pasa” y la culpa es de aquellos que muestran la realidad un tanto distorsionada.
La suba de los precios por el paro agrícola dejó los precios clavados que no serán retrotraídos a valores anteriores y, para colmo, seguirán subiendo producto de una cultura neo-garca de comerciantes y dirigentes inescrupulosos.
Ese mismo humo que disminuye la visibilidad es aquel que parece haber afectado a los miembros del Tribunal de Disciplina de la A.F.A. en su constante aplicación del reglamento según el color y el peso de la camiseta en cuestión.
River Plate fue castigado con el cierre de su popular por dos partidos pero los delincuentes que matan por poder, droga y dinero se alojaron en la platea y “alentaron” al equipo mientras Aníbal Fernández festejó ese supuesto avance de man-dar a la hinchada a los lugares destinados con asientos.
Esa misma humareda parece ser la que ahora podría devolverle puntos a Chicago y Almirante luego que D´Elía recomendase la quita en torneos diferentes con el simple propósito de beneficiar a Racing, equipo que debería sufrir descuento por la suspensión de su partido con Estudiantes.
Es increíble como un deporte puro como el que se ve semana a semana en E.De.B.A. puede verse tan influenciado y usarse con fines políticos sobre la base del poder y el dinero que mueve a sus espaldas. ¿O es casualidad que los grandes equipos de Argentina definan su clasificación a la Copa Libertadores en sus estadios y enfrentando al rival más débil de la zona?
Muchos estarán esperando que soplen vientos fuertes y este humo insoportable deje la ciudad para no tener problemas en los ojos o en la garganta. Claro que no se dan cuenta que la real solución es que el humo no exista en vez de buscar otros lados.
Metáfora al margen, la Argentina siempre fue un país que se caracterizó por buscar el viento en lugar de apagar el incendio.
Cierto es que bajo la órbita dirigencial moderna “todo pasa” y la culpa es de aquellos que muestran la realidad un tanto distorsionada.
