El inicio de este torneo parece no estar rodeado de buenos designios. En la jornada inaugural se lució un temporal que hizo suspender la fecha del viernes en su totalidad con partidos más que interesantes desde la previa y ahora, la creciente protesta de la gente de campo por la suba en las retenciones sobre las exportaciones nos hace mirar para otro lado.
No obstante desde acá no vamos a cacerolear ni contra la naturaleza ni contra el Gobierno o la oligarquía rural argentina que goza con los beneficios de una política económica que los favorece día a día a través de un dólar alto que sólo se mantiene en nuestro país gracias a las intervenciones de la familia Kirchner. Ojo, es claro que no lo hacen para que los « sojeros » se llenen los bolsillos sino para que las arcas estatales sigan rompiendo récords recaudatorios en virtud de los impuestos y la inflación para mantener y seguir galopando hacia un gasto privado poco saludable.
Esperemos que esto termine pronto y que la gente guarde la cacerola para guisar algún pedacito de carne, claro que quienes la golpearon en estos días justamente no se caracterizan por el puchero sino más bien por ser asiduos de Puerto Madero.
Esto no hace más que profundizar la falsa conciencia de clases reinante de hace siglos en nuestro país en la cual los pobres luchan contra los pobres y siempre salen perdiendo, no importa la causa y la consecuencia del reclamo específico.
Ni que hablar de los asesinos llamados « barras » o « hinchas caracterizados », la basura que disparo al hincha de Vélez o de la salteña, aquellos criminales que disparon sobre una niña de 12 años en Mendoza o los que « copan » la parada de guapo y suspenden un partido NO FORMAN PARTE del fútbol que queremos y merecemos los hinchas puros sino de la convivencia dirigencial que ya no puede ni quiere detenerlos.
Ojalá este momento pase rápido y se empiece a entender la cuestión de fondo. Educar a todos es la única manera de empezar a dar el primer paso hacia un país mejor, ético, moral, seguro y fantástico muy a pesar que muchos de los que lo habitan no lo merezcan.
No obstante desde acá no vamos a cacerolear ni contra la naturaleza ni contra el Gobierno o la oligarquía rural argentina que goza con los beneficios de una política económica que los favorece día a día a través de un dólar alto que sólo se mantiene en nuestro país gracias a las intervenciones de la familia Kirchner. Ojo, es claro que no lo hacen para que los « sojeros » se llenen los bolsillos sino para que las arcas estatales sigan rompiendo récords recaudatorios en virtud de los impuestos y la inflación para mantener y seguir galopando hacia un gasto privado poco saludable.
Esperemos que esto termine pronto y que la gente guarde la cacerola para guisar algún pedacito de carne, claro que quienes la golpearon en estos días justamente no se caracterizan por el puchero sino más bien por ser asiduos de Puerto Madero.
Esto no hace más que profundizar la falsa conciencia de clases reinante de hace siglos en nuestro país en la cual los pobres luchan contra los pobres y siempre salen perdiendo, no importa la causa y la consecuencia del reclamo específico.
Ni que hablar de los asesinos llamados « barras » o « hinchas caracterizados », la basura que disparo al hincha de Vélez o de la salteña, aquellos criminales que disparon sobre una niña de 12 años en Mendoza o los que « copan » la parada de guapo y suspenden un partido NO FORMAN PARTE del fútbol que queremos y merecemos los hinchas puros sino de la convivencia dirigencial que ya no puede ni quiere detenerlos.
Ojalá este momento pase rápido y se empiece a entender la cuestión de fondo. Educar a todos es la única manera de empezar a dar el primer paso hacia un país mejor, ético, moral, seguro y fantástico muy a pesar que muchos de los que lo habitan no lo merezcan.
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