ULTIMO MOMENTO

Por una cuestión de calendario, los torneos se disputarán en tres zonas de ocho equipos clasificando los mejores cuatro para la instancia final que se desarrollará con 12 equipos a una rueda todos contra todos.
Los otros cuatro, jugarán el Permanencia con el misma sistema de 12 equipos y 11 fechas.
Todos deberán completar la totalidad de los partidos para conservar la vacante en el 2009.

26 junio, 2008

30 años

El periodismo profundiza la llaga sobre el Mundial que se disputó en nuestro país y fue ganado por el equipo nacional en una final intensa definida en tiempo suplementario.
Habría que entender que los desaparecidos fueron responsabilidad única de un gobierno ilegitimo, represor y asesino.
Los jóvenes futbolistas sólo se encargaron de plasmar el sueño de cualquiera que haya soñado alguna vez con defender los colores patrios en el evento deportivo más importante y sagrado del mundo.
Ni siquiera treinta años después se pudieron determinar ciertas cosas de esa época pero, no obstante, se pretende caer sobre los miembros del equipo como iconos de la dictadura militar.
¡Sí fueron utilizados! Para asegurarse unos años más. ¡Sí fueron usados! Para darle alegría a la gente e intentar abstraerla de la realidad que se estaba dando a sus espaldas.
Treinta mil desaparecidos fue el saldo del período más negro en la historia política del país, pero vale aclarar que los jugadores no festejaban con Videla ni victoreaban a los milicos como Muñoz.
Fillol, Olguín, Villa, Kempes o Houseman cumplieron el sueño de todo deportista y por qué no, de todo futbolero de alma.
Quizá pueda prejuzgarse su ignorancia y su falta de interés por el movimiento de facto pero la gran mayoría del pueblo argentino también lo hizo. Quitarle valor a un título de esta magnitud es menoscabar un intenso trabajo físico y táctico en pos de un logro deportivo.
¡Qué decir del ´82! Ahí se vivió una guerra abierta pero el fracaso tapó la incongruencia de la presencia.
¡Qué decir de los Juegos Olímpicos que se vienen! ¿Se festejará el oro que consiga Batista o se criticará a los jugadores por apoyar las políticas en el Tibet?
¡Qué hablar de EE.UU.! ¿Todos los títulos logrados en una nación que fomenta el terrorismo de estado deberían dejarse sin efecto?
Los años entre 1976 y 1983 deberían quedar gravados a fuego en todos nosotros, en los viejos, en los jóvenes y en los más chicos. Todos deberíamos, con sufrimiento, aprender de ese momento y hacer lo imposible porque no vuelva a suceder ni acá ni en ningún lado.
Pero al fútbol lo usan todos los políticos y la dignidad del jugador no debería objetarse por ello.

13 junio, 2008

País insólito

Sólo en la Argentina convive un Gobierno soberbio y un sector agrario insolente, sólo acá uno de los entrenadores más exitoso del último tiempo es cuestionado luego de ser campeón y ser el líder de una destacada participación en una Copa Internacional.
Exclusivamente en este hermoso país, una institución como Boca no le renueva contrato a un técnico que lo coronó campeón de América por perder un partido con el Milán pero mantiene en su cargo a un “actor de reparto” al que algún futbolista que cree ser dueño del vestuario le arma el equipo.
Sólo en este suelo fértil, hinchas o personas que se creen tener esa cualidad, insultan y arrojan maíz a un equipo que, quince días después, aplauden a rabiar por haberse consagrado campeón.
Una cultura sindicalista que no sabe negociar, una etnia futbolera que descarga sus frustraciones personales en un grupo de trabajadores que a veces se creen dioses.
Esta mezcla casi exacta de intolerancia, viveza criolla, falta de compromiso y egoísmo son los pilares de una Argentina insólita desde cualquier punto desde donde se la mire y el lastre con el que hay que convivir e impide configurar una nación digna. En la cual no se produzcan alimentos para el mundo mientras mueren chicos de hambre. Donde la hipocresía le dé paso a la solidaridad pura, donde se pida perdón de corazón evitando populismos insensatos.
Un país en el cual tenga un poco más de valor el ajeno, el colega, el amigo y el pariente. Donde la cultura del “sálvese quien pueda” le dé paso a un altruismo social que no mire el precio de la soja.
No será difícil cuando el cambio empiece individualmente, en las pequeñas cosas. Cuando los integrantes de un conjunto comienzan a creerse unidos, los resultados aparecen solos.
Pasa en el fútbol. Pasa en la vida.
No es complicado imaginar respetar las filas y evitar el amiguismo para escapar a trámites o evitar putear a un rival en detrimento de alentar a un compañero.
Esa será la semilla de la evolución de una sociedad que pierde por goleada y deja escapar, en forma accidental o intencional, la posibilidad de crecer en serio, al margen de superávits importantes.