ULTIMO MOMENTO

Por una cuestión de calendario, los torneos se disputarán en tres zonas de ocho equipos clasificando los mejores cuatro para la instancia final que se desarrollará con 12 equipos a una rueda todos contra todos.
Los otros cuatro, jugarán el Permanencia con el misma sistema de 12 equipos y 11 fechas.
Todos deberán completar la totalidad de los partidos para conservar la vacante en el 2009.

13 junio, 2008

País insólito

Sólo en la Argentina convive un Gobierno soberbio y un sector agrario insolente, sólo acá uno de los entrenadores más exitoso del último tiempo es cuestionado luego de ser campeón y ser el líder de una destacada participación en una Copa Internacional.
Exclusivamente en este hermoso país, una institución como Boca no le renueva contrato a un técnico que lo coronó campeón de América por perder un partido con el Milán pero mantiene en su cargo a un “actor de reparto” al que algún futbolista que cree ser dueño del vestuario le arma el equipo.
Sólo en este suelo fértil, hinchas o personas que se creen tener esa cualidad, insultan y arrojan maíz a un equipo que, quince días después, aplauden a rabiar por haberse consagrado campeón.
Una cultura sindicalista que no sabe negociar, una etnia futbolera que descarga sus frustraciones personales en un grupo de trabajadores que a veces se creen dioses.
Esta mezcla casi exacta de intolerancia, viveza criolla, falta de compromiso y egoísmo son los pilares de una Argentina insólita desde cualquier punto desde donde se la mire y el lastre con el que hay que convivir e impide configurar una nación digna. En la cual no se produzcan alimentos para el mundo mientras mueren chicos de hambre. Donde la hipocresía le dé paso a la solidaridad pura, donde se pida perdón de corazón evitando populismos insensatos.
Un país en el cual tenga un poco más de valor el ajeno, el colega, el amigo y el pariente. Donde la cultura del “sálvese quien pueda” le dé paso a un altruismo social que no mire el precio de la soja.
No será difícil cuando el cambio empiece individualmente, en las pequeñas cosas. Cuando los integrantes de un conjunto comienzan a creerse unidos, los resultados aparecen solos.
Pasa en el fútbol. Pasa en la vida.
No es complicado imaginar respetar las filas y evitar el amiguismo para escapar a trámites o evitar putear a un rival en detrimento de alentar a un compañero.
Esa será la semilla de la evolución de una sociedad que pierde por goleada y deja escapar, en forma accidental o intencional, la posibilidad de crecer en serio, al margen de superávits importantes.

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