“Armar un equipo es verdaderamente un problema… y me cansé bastante de llamar a la gente. El compromiso de uno no es igual al de otro y como todavía me quedan cartuchos por quemar, arranqué con esto de jugar donde necesiten gente y si bien siempre hay excepciones, no tengo drama de jugar con cualquiera”. - dice cuándo lo consultamos sobre el inicio de sus constantes cambios de equipo.
Arrancó jugando en E.De.B.A. en el año del corralito, allá por el 2001 vistiendo la camiseta calamar de Cyclón de Olivos (foto), después, en los últimos años de la institución, hubo otra versión del Cyclón con la casaca velezana.
Eso fue en los inicios de la temporada 2005, de la mano de la aparición de AxR, recuerdo a un Huber contento con el nuevo modelo de indumentaria, la tradicional con la “V” azulada y la marca Pirelli escrito con letras negras.
Después vinieron dos temporadas no consecutivas en Jamaica, un torneo de verano en Picapiedras y pasos por Viejo Smoking, La Colonia y, actualmente, en esta versión de ascenso de Instituto.
¿No aparece a veces el bichito de volver a los orígenes? - interroga nuestro cronista, “No, para nada, la nostalgia es para los viejos”. - afirma sin ningún tipo de dudas.
“Actualmente es un desafío jugar con gente de diez o hasta veinte años menor que uno y seguir disfrutando. Es muy gratificante, el día que no lo sea cuelgo los timbos”. - explica.
Haber pasado por varias instituciones tiene, obviamente, sus recuerdos. “El mejor equipo en números fue Cyclón de Olivos, por la gente, la campaña más linda fue en Jamaica”.
“El mejor recuerdo fue una última fecha de un torneo que jugué en Jamaica enfrentando a La Colonia, me acuerdo que me cagaron a patadas… los colonos estaban calientes porque me cambié de equipo y le ganamos 2-0”.
De la larga lista de equipos en los que jugó, dice sinceramente que no tendría problemas en volver a ninguno aunque… “el tema es que me dejen…” - bromea. No obstante, su corazón se vuelca por Jamaica y Viejo Smoking, gente con la cual según sus propias palabras, “hay que sacarse la galera”. “En los dos jugaría de nueve, mentiroso” - agrega Huber.
“¿Cuál fue tu mejor torneo a nivel personal?” - consulta el periodista, “El primero que jugué en la “B” con el Cyclón de Olivos, tenia un hambre de ganar increíble…” - añora. “¿Y el sabor más amargo?” - indaga, “el reciente descenso de Bolicheros, no sabés… lo sufrí en carne propia, ¡pobres muchachos!”.
Para cerrar se le propuso en juego, armar un equipo con ocho de sus compañeros a lo largo de su extensa carrera y con los cuales haya compartido un terreno de juego y se prende…
Al arco Pablo González de Cyclón, abajo Félix Funaro y Pablo Reboredo de Jamaica; en el medio Ariel Bono de Cyclón de Olivos, Ale Stok y Pablo Peralta de los jamaiquinos. De punta una duda: Guillermo Galante de Cyclón o Marcelo Lauría de Viejo Smoking y Nico Corradini de Jamaica.
Obvio, el también quisiera estar pero había que elegir sólo ocho…
Historias ocultas para muchos, relatos que siguen mostrando una faceta desconocida dentro de un torneo que crece minuto a minuto.
No queríamos dejar pasar la oportunidad de que uno de los integrantes del equipo ideal de Huber diera su punto de vista sobre este ilustre personaje de E.De.B.A. Por eso Pablo Reboredo, jugador de Jamaica nos dijo: “Es un tipo hábil con la lengua pero no tanto con los pies… una buena persona que se adapta a cualquier grupo y un jugador que si lo que pasa por su cabeza, lo pudiese plasmar en los pies, seria muy bueno… lástima que ya no le da el físico. En resumen un grande del fútbol que nunca se da por vencido y sigue ensuciando al fútbol amateur”.
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